jueves, 6 de mayo de 2010

Segundo Capítulo: Cosas nuevas

Cosas nuevas

Desde las diminutas ventanas se podían ver los grandes pinos verdes de Forks, me acomodé en mi asiento y me preparé para el aterrizaje, todavía no estaba acostumbrada a viajar en avión.

Al llegar al aeropuerto siete caras conocidas me buscaban, cuando papá reconoció mis pensamientos llenos de nervios y de preguntas y me divisó a cincuenta metros de donde me encontraba.

Al verme a mi madre se le dibujó una gran sonrisa, seguida por el resto de la familia, todos estaban expectantes a lo que diría pero sin poder cruzar ni una palabra mi tío Emmet recogío mis maletas y con una sonrisa me dijo – Bienvenida de nuevo pequeñita! – Seguido por un abrazo que casi me deja sin respiración de mis padres, mis abuelos y el resto de mis tíos. Luego de poder respirar nuevamente simplemente dije – Hola familia –

También presentí cierta incomodidad en sus miradas y noté que era mi cambio tan drástico, mis rulitos de pequeña habían desaparecido y mi pelo oscureció, mis ojos seguían siendo de un color chocolate intenso y mis mejillas estaban rojas como de costumbre.

- ¡Estas… guaaau, muy grande sobrinita! Ya eres toda una mujer! - Esa voz de miles de campanitas era mi tía Alice – Y me supongo que trajiste presentes, la moda en Europa está mucho más avanzada que aquí, y me supongo que en dos semanas de no haber ido ya no se usa lo mismo –

- ¡Claro que te traje ropa Alice, no cambias nunca! – supongo que puse una mueca graciosa porque toda mi familia comenzó a reír, o tal vez necesitaban un momento de relajación sobre tanta tensión.

- No sabes cuanto me alegra poder verte de nuevo mi pequeña Nessie – Me dijo mi abuela Esme con un fuerte pero cariñoso abrazo. Me sentía bien de volver a verla, me sentía tan acogida cuando Esme me hablaba, era más que una abuela, como una segunda madre.

- Ya te dije Esme que no me llames así, ya no soy la pequeña Nessie –

- Lo siento, pero para mi siempre serás mi pequeña nieta adorada… - Me contestó con una mirada sincera en esos ojos color miel que todos tenían con gran intensidad.

- Bueno vámonos ya, seguramente mi sobrinita está muy cansada después de un largo viaje.- dijo Emmet luego de cargar la última maleta a su Jepp nuevo

Así fue como partimos hacia casa, en el camino me preguntaron como me estaba yendo en el colegio, como eran los chicos allí en Inglaterra y un montón de preguntas mas. Aunque supuse que papá ya sabía las respuestas con antelación a cada respuesta.

Llegamos por fin, la casa no había cambiado nada en absoluto por fuera, la tenían blanca y reluciente como si no hubieran pasado ni 24hs.
Emmet y Rose se encargaron de llevar mis cosas a la cabaña que tenían mis padres y en la que alguna vez había vivido.
Entramos a la gran casa blanca y lo primero que vi fue un gran cartel colgado en las escaleras que decía, “Bienvenida a casa Nessie”.
Una gran sonrisa se dibujó en mi cara, volvían a mi tantos recuerdos, el aroma a flores frescas inundó mis fosas nasales y la luz que provenía de las ventanas iluminaba a mis padres, me hacia acordar a la primera vez que había visto a mi madre brillar, me encantaba verla brillar, era asombroso.
Pronto la TV se encendió y Jasper y Emmet se sentaron a ver un partido del que venían comentando durante el viaje.
Mis padres, mis abuelos y mis tías se sentaron conmigo y seguimos charlando cuando mi madre me dijo – Muéstrame Renesmee como es todo por allí –
Mi cara palideció al oír eso que probablemente quería que le “mostrara” con mi don todo lo que viví en Inglaterra.
Mi padre noto mis pensamientos y nuestras miradas se cruzaron por un instante, el estaba tan asombrado por lo que pensaba.
Cuando de repente rompí el silencio y dije – No puedo –
- ¿Cómo que no puedes hija? – Dijo mi madre.
- Bueno la verdad mamá es que al estar tanto tiempos entre humanos no utilice mi don por largo tiempo y eso me ayuda ya que puedo tocar a todo el mundo sin tener que mostrar mis pensamientos, he olvidado todo, como correr, mis sentidos ya no son los mismos, solo me alimento de comida humana y a decir verdad, mi lado vampírico se ha quedado atrás. –
Emmet y Jasper que oyeron lo que dije apagaron el televisor y corrieron inmediatamente hacia donde nos sentábamos, ocho pares de ojos me miraban, algunos sorprendidos, otros atemorizados cuando papá dijo – Bueno Nessie, supongo que debes estar muy cansada después del viaje, ve a tu cama y mañana hablamos -.
Salí de la gran casa y me dirigí hacia la cabaña, en silencio, caminando y tratando de tomar un poco de aire después de tanta tensión, mañana seria un día muy largo.
Llegue a mi cuarto, todo estaba igual que antes solo que en lugar de una cuna forjada en hierro, yacía una cama grande, con una colcha dorada encima, supuse que era la cama que había tenido mi padre en su cuarto antiguo, atine a sacarme los zapatos y echarme a dormir.

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