Devuelta en casa.
Allí estaba, con un par de maletas esperando abordar el avión que cruzaría el océano Atlántico para llevarme a casa.
Seguramente mi familia estaría esperándome en el aeropuerto de Forks, les dije en una de las tantas llamadas telefónicas que me hicieron que no se ilusionaran, que solo iría por un mes, ni más ni menos, ese lugar me hacía acordar a mi infancia, la infancia que pasó tan rápido pero que fue la más feliz porque la pasé con Él.
Y eso había quedado en el pasado ya, Jacob Black se había ido de mi vida hacía muchos años ya.
Al oír el llamado para embarcar, cerré todos esos recuerdos en una caja, busqué mi pasaporte y mi boleto y subí al avión lo más rápido que pude.
Una vez allí traté de dormir por un tiempo hasta que me cansé y comencé a leer revistas que estaría segura que leería.
Mi crecimiento se había detenido ya, cumpliría 16 en una semana y según las investigaciones que había hecho mi abuelo Carlisle me quedaría en el cuerpo de una jovencita por siempre, la idea me asustaba un poco, ya que mis tíos y mis padres se parecían más a mis hermanos y mis abuelos a mis padres, para que los rumores no corrieran por el pueblo decidimos que sería una vieja prima que pasaba de visita.
Mientras que me imaginaba como habría cambiado todo por allí mis ojos comenzaron a pesar cada vez más y me quedé totalmente dormida.
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