jueves, 6 de mayo de 2010

Décimo Capítulo : Llegada incómoda

Llegada incómoda

Bajé lentamente las escaleras, mirando todos los detalles posibles de la casa, de los rostros de mis familiares, tenía la peor sensación de todas: de no volver a ver todo lo que estaba viendo nunca más. Lágrimas se derramaron sin querer por mis mejillas, no podía evitarlo, no los quería preocupar más, pero ya no las aguantaba.

Ellos me miraban con una sonrisa dibujada en los rostros de mármol, pero en sus ojos notaba lo mismo que habían en los míos.

Al bajar fui a abrazar a Esme que estaba desconsolada y sabía que también quería llorar junto a mi, luego le di un fuerte abrazo a Carlisle que me daba confianza y me decía que todo iba a estar bien.

Le di un abrazo a cada uno de mis tíos, y al parecer Rose seguía teniendo en mi su instinto de madre, también le dolía mucho dejarme ir, mientras que miraba a Jacob como para matarlo.

Al final me despedí de mis padres, no pude contenerme y mis sollozos se hicieron mas fuertes.

Mi madre también hubiera querido llorar en ese instante y mi padre me tranquilizaba cada vez que pensaba que algo terrible que les pudiese ocurrir.

Al fin de tantos abrazos y despedidas tomé mi mochila y me dirigí hacia la entrada, supuse que Jacob estaría allí, aguardé por unos instantes hasta que aquel lobo de pelaje marrón apareció.

Daba impresión volver a ver a Jacob en forma de licántropo.

-Dice Jacob que te subas- dijo mi padre con una pequeña sonrisa dibujada

-¿Qué? No voy a subir a… él, de ninguna manera-

-Vamos Nessie, ya lo has hecho- dijo mi madre con otra risita escondida después de un momento de amargura.

-Oh y Rose, dice Jacob que tiene más chistes de rubias para ti, cuando todo esto acabe-

-Y yo tengo más cosas para decirle a ese chucho asqueroso- dijo Rose, pero esta vez no se notaba enfadada.

-Bueno, esta bien, subiré, pero solo por esta vez- dije mirando hacía esa gran firgura que se agachaba delante de mi.

Al subirme, el estaba ardiendo en temperatura, parecía un caballo al que me subía, eso me dio gracia.

Me despedí de mis familiares y partimos hacia La Push, a los pocos minutos de haber comenzado el camino, más lágrimas se derramaron por mis mejillas, y me escondí en el pelaje de aquel inmenso animal. Pero me sentía protegida con él, de algún modo u otro, el me daba seguridad.

El camino fue largo, no quise abrir los ojos hasta que llegamos, quería solo sentir el viento y tranquilizarme, ahora debía afrontar otros problemas: Jacob

El tenía la intención de seguir con nuestra relación pero yo no podía, no debía lastimarlo ni a él ni a mi.

Vi que se había detenido, y supuse que habíamos llegado, me bajé de él y se fue a cambiar de fase atrás de unos árboles, mi ultima intención era verlo desnudo, créanme.

Al abrir los ojos vi que no estábamos en lo de Billy, me extrañaba, al darme vuelta vi una casa, rustica, con maderas grandes y de un aspecto abandonado, pero acogedor.

-¿Te gusta? La hice al llegar aquí, quería un poco de independencia, además estamos en un lugar un poco estratégico, no podrán distinguir la casa tan fácilmente- dijo Jacob regodeándose por su talento para la madera

-Si, esta preciosa- unos ronquidos muy fuertes se oyeron desde adentro- pero no creo que con ese estruendo no nos encuentren- dije, y al decirlo se me crisparon los pelos de la nuca, no quería pensar en que alguien estaba asechándonos.

Jacob se paró frente a mi y con su mano subió mi mentón, al levantar mi mirada vi que estaba demasiado cerca de mi, me faltaba hasta el aire cuando estaba de ese modo con el.

Me preparaba para mas de estos momentos incómodos.

-No te preocupes de nada Nessie, mientras que estés conmigo te voy a proteger con mi propia vida, tu ya formas gran parte de mi corazón, y lo sabes- dijo con una mirada melosa y una voz suave, lo que era poco común en él.

Mi corazón comenzó a latir muy fuerte y comencé a sudar, esto me ponía muy nerviosa.

-Gracias, pero no quiero que nadie arriesgue su vida por mi, no quiero que salgas lastimado de esta situación, no tendrías que haberte metido en esto.

- Pero lo hice, porque siento que debo hacerlo, no puedes detenerme en esto, lo sabes-

-Sí, sé que eres muy terco- dije mientras que los dos largábamos unas risitas para calmar la situación.

Poco a poco Jacob se fue acercando a mi, poco a poco nuestros ojos miraban de vez en cuando nuestras bocas y nuestras cabezas comenzaron a torcerse hacia un lado, no podía resistirme, tenía que besarlo…

- ¿Interrumpo algo? –dijo un voz femenina detrás de mí, la cual me sonaba muy familiar y odiosa

- ¿Tú qué haces aquí Denisse?- dijo Jacob mientras que los dos nos alejábamos uno del otro.

La rubia fastidiosa otra vez, ¡Como la odiaba! Pero me había salvado el pellejo, me había salvado de la tentación.

- Bueno, pasaba por aquí, pero ya veo que me olvidaste fácilmente, con esta niña.

- Hey, ¿ quien te crees tu para llamarme así?...hueca

- ¿Cómo me llamaste? – dijo, su cara se puso roja y su piel se crispó

- Ve a la casa Nessie, yo me encargaré de esto- dijo Jacob al mismo tiempo que se situaba delante de mí.

- No, no iré esta chica necesita saber que tiene que irse, por su bien.

- ¡No! Nessie, ve para la casa-

No le hice caso, y al instante el cuerpo llameante de Denisse se transformó, rasgando toda su ropa, en un licántropo… me asustó, parecía poseída pero la hiba a enfrentar. Sabía que me metería en problemas pero ella los había causado.

- ¿Dijiste algo?- me dijo Jacob

- ¿Crees que tengo palabras para esto?- ahí fue cuando noté las cosquillas que tenía en mi mano, que estaba apoyada en el hombro de Jacob.

- ¡Mi don, claro!

- Bueno este momento no es el mejor para demostrar tu amor y preocupación hacia mi Nessie- dijo Jacob al lanzar una risita mientras que no perdía de vista a Denisse

- Eso es mentira, lo sabes- mis mejillas se tornaron de un color rojo y mi mano se soltó de él lo más rápido posible, no era tiempo para esas cosas.

- Alejate, ve para la casa. –dijo Jacob con esa voz alfa que tenía, y la verdad es que no me pude resistir.

Corrí a toda velocidad, aunque eso todavía no había vuelto.

Entré a la casa y Quil estaba durmiendo con la TV encendida, no lo quise despertar.

Me fijé por una de las ventanas de la casa y vi como Jacob le hablaba a esa loba enfurecida. Me dio miedo por él, temía que se hiciera daño.

Pero en vez de eso, no tuvo ni que cambiar en fase, solo habló durante unos cuantos minutos con ella y luego se alejó trotando.

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