jueves, 6 de mayo de 2010

Décimo segundo Cápitulo: Peleas


Peleas

Al llegar a la casa nuevamente Jacob sintió mi celular sonando desde adentro y fui directamente hacia el.

Al contestar oí la voz de mi madre y me alivié de que todavía no hubiera pasado nada, me pregunto como estaba y me dijo que por allí las cosas estaban tranquilas, que Alice no había percibido nada, pero que igual por razones de seguridad tenía que quedarme un tiempo más con Jacob, como era de suponerse.

También me dijo que esa misma tarde ella y papá, pasarían, que tenían que darme un regalo para entretenerme mientras que me hospedaba en La Push, que me encantaría.

Al colgar busqué a Jacob por toda la casa para notificarle pero no estaba, arriba de la mesada de la pequeña cocina que había improvisado me dejó una nota:

“Iré a comunicarle algunas cosas a Seth, no te alejes, no hagas cosas raras, Te Quiero. Jacob”

Bueno al no tener nada para hacer me senté afuera en el porche de la casa para esperarlo y tomar un poco de sol, que de verdad estaba muy fuerte, todavía no me había acostumbrado a el cuando una sombra me lo tapó.

Era una chica pero no podía distinguir quien.

Me levanté y traté de abrir mis ojos lo más que pude, era Denisse, aquella rubia , alta de piel morena y muy fastidiosa.

-¿Qué haces aquí?- pregunté mientras que daba algunos pasos atrás.

-Eso es lo mismo que me pregunto yo de ti, tu no entiendes, Jacob es y será mío, ¿entendiste?-dijo mientras que recuperaba los pasos que yo había dado.

-Bueno, quisiera que me lo explicaras nuevamente porque no, no entendí- dije con vos irónica.

-Traté de hacer las cosas fáciles para ti chiquita pero veo que no me dejas otra alternativa, si no es por las buenas tendrás que irte por las malas- dijo mientras que daba varios pasos con la mirada llena de furia, sin apartarla de la mia, que estaba tranquila y sin expresión.

En pocos segundos había cambiado de fase, me percaté a inclinar mi cuerpo hacia adelante en modo atacante y mis puños cerrados, ella no me quitaría la relación que llevaba con Jacob, no lo dejaría ir, y si tenía que arriesgar mi vida por ello lo haría.

La licántropo se limito a gruñir y a no perderme de vista, no sabía lo que haría, mis habilidades como vampiro no estaban, no podía siquiera correr, mi vida pasó ante mis ojos como un flash, era una sensación horrible, pero toda la adrenalina llegaba hacia mi corazón que estaba a punto de estallar.

De pronto la loba hundió sus patas contra el suelo preparándose para saltar sobre mi.

Mis manos se abrieron y mis ojos ya mostraban terror.

No podría luchar contra ella, así que atiné a caminar lentamente hacía atrás cuando me tropecé con una piedra y todo mi cuerpo cayó hacia atrás.

Ella comenzó su salto, y mis últimos segundos llegaban a su fin. Cerré los ojos, no quería que mi última imagen fueran esos ojos llenos de furia y rencor, pero cuando pensé que mi vida se acabaría un lobo bastante mas grande que ella se interpuso y comenzaron a luchar entre ellos hasta que el lobo quedó arriba de ella, echando chispas por los ojos, era Jacob.

La loba se precipitó a salir huyendo pero antes me dedicó una mirada más, sabía que esto no se quedaría así.

Mis ojos se empañaron y lágrimas comenzaron a brotar, no podía creer lo que había sucedido, mi corazón latía muy fuerte cuando vi a Jacob salir de los arboles con el torso desnudo y unos pantalones viejos hacía mi, también hice lo mismo y corrí lo más rápido que pude para poder abrazarlo.

-Oh, Jacob, no se que hubiera pasado si…-pero solo me detuve a abrazarlo lo más fuerte que pude, sus brazos me rodearon, y sentí todo su calor abrazador en mi cuerpo. Me besó el pelo y tomó mi rostro en sus manos

-Nunca te abandonaré, desde ahora no me separaré de ti ni un solo segundo, lo siento, no debí dejarte sola, de verdad lo siento-

-No fue tu culpa, gracias por salvarme- dije con la voz quebrada mientras que seguía llorando, pero quería abrazarlo, quería sentirme protegida en sus brazos. Busqué un hueco en su garganta para apoyar mi rostro y nos quedamos allí un buen rato.

Hasta que un auto se acercaba a nosotros, traté de secarme las mejillas para que mis padres no notaran lo que estaba sucediendo, pero después me acordé del don de mi padre y lo bien que me conocía mi madre, así que no traté de ocultarme más.

Traían mucha ropa por lo que ví y solo se veían sus perfectas bocas parecidas al mármol.

Jacob adoptó una posición delante de mí, como si todavía quisiera protegerme de algo, pero al ver que eran mis padres la dejó y me tomó de la mano. Yo la tomé aún mas fuerte pero la escondí entre nuestros cuerpos, no quería que mis padres nos vieran así, podrían pensar cosas que no son.

-¡Hija! ¿Qué te paso?¿Estuviste llorando? – dijo mi madre mientras que me tomaba los brazos y no permitía que siguiera tomando la mano de Jacob.

-No pasó nada má, enserio. – dije mientras que me secaba las lágrimas con la manga de mi camiseta.

-Después les explico- dijo Jacob mirando a papá, supuse que ya es lo había contado con la mente.

-Bueno, te trajimos el regalo que te habíamos prometido, como las motos que utilizábamos Jacob y yo están muy viejas, decidimos darte de mientras unas para que puedan recorrer por allí- dijo mi madre con una sonrisa al ver que mis ojos se iluminaban

-Pero, deben tener mucho cuidado, en especial tu Nessie, no estas acostumbrada a estas cosas- dijo mi padre mirando fijamente a Jacob, mientras que este le asentía con la cabeza.

-Si claro pá- dije mientras que mi rostro se enrojecía de vergüenza, no quería que me diera sermones enfrente de Jacob, y se lo hice comunicar psíquicamente.

-Bueno hija, debemos irnos, tenemos mucho que hacer en casa y además, no nos pueden ver con el sol tan fuerte como está, pareceremos bolas de disco- dijo mi madre, agregándole una sonrisa a su rostro, que brillaba junto con el de papá.

Se despidieron mientras que debajan las motos en el porche y se dirigían hacia el camino principal.

No hay comentarios:

Publicar un comentario