jueves, 20 de mayo de 2010

Décimo Noveno Cápitulo Primera Parte : La batalla

JACOB: La Batalla Parte 1

Mientras me alejaba de aquella casa, me despedía de mi ser amado, cada paso lejos de ella me costaba una eternidad

-¡Jacob!- dijo mientras que venía corriendo hacia mí.

Me tomó con sus brazos y me besó, le respondí a su beso con fervor, sentía su calor irradiando hacia mí.

No sabía cómo responder, quería tenerla conmigo para siempre, no me quería ir, pero de mí y de los Cullen dependía su seguridad.

Solté sus brazos con suavidad y la miré a los ojos color chocolate, que me recordaban tanto a su madre.

-Debo irme- dije con la mirada baja

- Lo sé, vete antes de que me arrepienta- dijo sollozando

- Estaremos bien, no te preocupes. – dije sin ánimos

- Estaré esperándote-

- Volveré

Me desprendí totalmente de ella y me fui, miré atrás un par de veces mirando como su figura quedaba inmóvil en el comienzo del bosque.

En el camino encontré a Seth, estaba triste porque no pelearía pero no discutiría eso con él, necesitaba proteger a Nessie en caso de que pudieran llegar a ella.

- ¿Sabes lo que debes hacer cierto?- Dije serio, no quería tener debilidad ante el para que saliera como desaforado a pelear.

- Si, en el caso de que lleguen a ella, me harás una señal y saldremos para el aeropuerto.

- Correcto, te pido que la cuides como si fuera tu vida la que estas defendiendo, sabes lo importante que es para mí.

- Lo se hermano, no te tienes por qué preocupar, yo estaré allí cuidándola.

- Gracias, si no llego a volver… dile, que… la amo, y la amaré siempre…-

- Eso se lo dirás tu, cuando vuelvas- dijo poniendo una mano en mi hombro.

- Vete ya, me iré al claro lo más rápido posible, los Cullen deben estar allí.

Cambiamos de fase al instante y cada uno tomó direcciones diferentes, en el camino corrí lo más rápido que pude, necesitaba hablar con ellos para poner las cosas en claro.

No te dejaré solo, ¿O crees que podría después de todo este tiempo? Dijo una voz que venía detrás de mí, era Leah.

Bueno claro que no, nuevamente unidos por la pelea,¿ Estás más gorda Leah?

Su cuerpo pechó al mío y se adelantó, sabía que odiaba cuando hacía eso.

Llegamos al claro en pocos minutos y los Cullen estaban allí discutiendo.

Sus voces eran muy bajas imperceptibles para el oído humano.

- Alice ¿ Estás segura de que vendrán por aquí?¿ Y si en realidad siguen el rastro de mi hija?- dijo Bella con ojos preocupados

- No, Bells, ya te dije, vendrán aquí

- No podemos confiar en un presentimiento tuyo Alice, ni siquiera los puedes ver- dijo Rosalie de mala gana.

- Confiemos en que sí, podemos llegar a Renesmee en pocos segundos- dijo Carlisle tratando de apaciguarlos a todos.

- Sí, además allí está con Seth, estará bien en el caso de que lleguen allí, llegaremos a tiempo.

Mi corazón se detuvo, de tan solo pensar que le podían hacer algo a Renesmee. Gruñí a lo bajo, pero me escucharon y los ocho vampiros me miraron amenazadores, estaban alerta a toda posibilidad de ataque.

Hey! Soy yo! Pensé mirando a Edward.

¿la manada de Sam aún no ha llegado?

- No, estamos esperándolos – dijo Edward.

Me acerqué cautelosamente, no quería provocar malos entendidos, ya que la rubia seguía mirándome con mala cara.

Miré a Bella, estaba cansada al igual que el resto, habían estado cazando y entrenándose los últimos días.

Ella me respondió con una mueca y me acarició el lomo, sus ojos chocolate habían desaparecido, ahora sus ojos eran de un color miel intenso y su piel era más nívea que nunca, su latido ya no se sentía y ya no irradiaba calor. No era la misma mujer de la que me había enamorado antes, pero eso ya no importaba, ella era una amiga para mí, luego de saber de la existencia de Renesmee, no había nadie que pudiera ocupar mi corazón.

Sam estaba cerca junto con su manada, eran alrededor de ocho los lobos que se acercaban poco a poco, incluyendo a Quil y a Embry.

Nos formamos todos en una fila, sentía como había movimientos más adentro del bosque. Sentía como se acercaban poco a poco.

- Están cerca, mantengámonos quietos y alertas, pero recuerden, estamos tratando de negociar, tal vez ni siquiera tengamos que luchar. – dijo Carlisle

Sentía sus pasos, cada vez más cerca… llegarían en pocos segundos.

Hasta que logré divisarlos, allí estaban, parados uno al lado del otro.

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