Celos
Me levanté a la mañana siguiente, no tenía apetito así que me dediqué a prepararle algo a Jacob que seguía tumbado en el sillón.
Me detuve un instante para mirarlo dormir, parecía un niño en su mejor sueño, una risita se me escapó, pero, ¿Qué estaba haciendo?, había prometido no acercarme demasiado a el, mantener la misma distancia, pero la verdad es que no podía, mi corazón se aceleraba cuando estaba con el, toda mi atención era para él, en esos momentos no quería pensar en nada mas que él.
Mis pensamientos se disolvieron cuando alguien tocó a la puerta. Me asomé cautelosamente a la ventana y vi que era Seth el que tocaba a la puerta, salí desaforadamente hacia fuera y le dí un abrazo. Seth era como un hermano para mi, estaba cada día mas alto y musculoso, pero seguía teniendo cara inocente, todavía me acordaba de aquellos días en los cuales salíamos a correr por ahí, siendo yo una niña. Le brindé una sonrisa de oreja a oreja.
-Hola Nessie, me alegra verte por aquí, ¿Por qué no te habías pasado por casa?, sabes que te recibimos con los brazos abiertos-
-Bueno lo sé, pero es que estuve ocupada estos días, ya sabes.-
-Hablando de eso, Leah quiere que te pases por ahí, se enteró de lo ocurrido con Denisse y quiere hablar contigo, ya sabes, esos asuntos de chicas-
-Oh bueno, eso haré, si es que mi custodio me deja salir de aquí- los dos miramos como Jacob roncaba en el sillón mientras que nos reíamos.
-No te preocupes, sabes que con Leah estas protegida- dijo mientras que jugaba con la manga de mi campera.
Le dediqué una sonrisa torcida y nos sentamos en el porche de la casa, mientras que me contaba historias chistosas que le habían ocurrido a él y a Jacob, de verdad ese chico era gracioso.
Hicimos un momento de silencio y me preguntó como iba todo con mi familia.
-Bueno a decir verdad Seth, estoy preocupada, tengo miedo por ellos y por ustedes, no me perdonaría nunca si algo les llegara a pasar –
No pude contener mis lágrimas, mis ojos ya estaban empañados y dos lagrimas recorrieron mis mejillas.
Seth trató de consolarme con un abrazo, mientras que yo se lo devolvía, estuvimos así mucho tiempo hasta que me calmé y el secó mi rostro con sus manos.
-Gracias- dije, mientras que sentíamos pasos detrás nuestro, era Jacob
-¿Gracias porqué Seth?- dijo con la voz áspera y la mirada desafiante, no entendía porque lo había dicho de tal manera, el no se comportaba así.
-Estabamos simplemente hablando Jacob, ¿Qué te pasa? – dije
-Nada simplemente que no tendrías que estar aquí, y menos con él, ¿Qué te ocurre a ti Seth? No te alcanza con no poder imprimarte de nadie que ya andas quitándome lo que es mío?
¿Suyo? No entendía nada, ¿qué le sucedía a Jacob?
-¿Tuyo?- repliqué- aquí nada es tuyo- dije con voz de suficiencia- además, por dios, es tu amigo, y el mío también.
-No tengo por que darte explicaciones a ti, estábamos simplemente conversando Jacob, cálmate- dijo Seth levantándose y retrocediendo, no entendía muy bien porqué pero al ver a Jacob todo rojo, parecía que le hervía la sangre, supuse que cambiaría de fase, pero se percató de dejar sana la casa y se adelantó algunos pasos para poder tener la libertad de cambiar en fase.
Nunca había visto su rostro así, parecía que iba explotar cuando sentí que su ropa se rasgó.
Seth allí parado no sabía que hacer, el sabía que lo mataría si seguía así pero debía transformarse.
Deje de vacilar y me puse entre ellos dos
-¡Basta!, ¿Qué haces Jacob? ¿No ves que eres todo un infantil? Sabía que no podía confiar en ti, sigues igual que siempre, nunca cambiarás. – al decir eso la mirada enfurecida del lobo cambió por una mirada de tristeza y volvió en sí.
Me alejé corriendo mientras que seguía con ganas de llorar, corrí lo más rápido que pude, tenía que tener esa charla de chicas con Leah.
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