Besos
Luego de aquél encuentro a la luz de la luna, tenía más fuerzas que nunca y estaba decidida a seguir con mi plan. El problema es que Jacob no se diera cuenta, y eso estaba difícil al tenerlo las 24hs del día, así que mi plan se realizaría mientras que él estuviera dormido, su sueño era tan profundo que no lo despertaría al entrar y salir de la casa.
Aquellos sentimientos, que en realidad no fueron encontrados sino que fueron los que siempre tuve hacia él, solo que no lo quería admitir , fueron los que me impulsaron a perfeccionar mi plan.
Tenía que entrenarme, tenía que recuperar mis habilidades, ahora más que nunca tenía que representar a una buena semi-vampira.
Sabía que no sería tan fuerte como mi familia y la manada, pero usaría todas las ventajas que no tiene cualquier humano para defenderme y defenderlos.
El problema era que no sabía quiénes eran los que querían destruirnos, no sabría a lo que me enfrentaba, pero eso no importaba, si estaba bien entrenada podría ayudar a mi familia.
Y si era necesario me sacrificaría por ellos. Yo no había sido planeada en un comienzo y no me esperaban en sus vidas, pero ya habían expuesto sus vidas para salvar la mía, entonces tenía más derechos a pagar el precio que sea con tal de que nadie saliera herido.
Entonces aquella misma noche Jacob se había dormido como de costumbre y sus ronquidos resonaban en la habitación.
Igualmente procuré hacer el menor ruido posible, no quería que siquiera se moviera, no debía notar mi ausencia.
Me abrigué, hacía frío allí afuera, a decir verdad me situé a un costado de la casa, no sabía por donde empezar, necesitaba ser fuerte, pero no sabía por como, ¿Cómo debía hacerlo?
Traté de recordar como había hecho mi madre hacía unos años cuando todavía era una neofita.
-¡Si claro!- dije en voz baja
Tenía que alimentarme, con sangre, claramente no iría tras ningún humano ni nada por el estilo, no estaba en mi lista de víctimas.
Pero, mis instintos estaban anulados, tras años de comer normalmente por así decirlo, no podía incentivarme por algo que ya casi no recordaba.
En aquellos momentos me acordé de mi familia, de la manada… de Jacob.
Comencé a correr por el bosque no sabía adónde iría, ni como encontraría a mi presa.
Estuve corriendo durante varios minutos sin saber como localizarlo, entonces paré y cerré mis ojos, traté de concentrarme y que mis instintos comenzaran a fluir, si alguna vez los había utilizado podría hacerlo ahora mismo.
Escuché a unos roedores, estaban cerca, muy cerca, me agaché para camuflarme entre la naturaleza de aquél bosque de pinos y sabía donde se encontraban, corrí con sigilo, y me dí cuenta de que mi velocidad había aumentado, había progresado.
Mis instintos volvían.
Lo localicé, era un conejo, no era lo que yo esperaba pero era sangre al fin, me dio lástima por el al principio, era una vida que acababa pero era la ley de cazador y presa, si puedo llamarlo así.
Me lancé sobre él, lo había capturado, proseguí y traté de clavar mis dientes sobre alguna vena, pero tenía que desgarrarla, comencé a succionar hasta que vacié a mi presa.
Sentí como si me hubieran dado un elixir, quería más, algo más grande, pero no estaba segura si tendría las fuerzas suficientes, no querría aparecer con un rasguño en la cara a la mañana siguiente.
Pero confié en mis instintos que poco a poco estaban llegando, y me concentré en una manada de alces estaban en el río, me dirigí hacia ellos y salté sobre uno, pude desmayarlo y me alimenté nuevamente.
Estaba demasiado llena, casi no me podía mover, pero en cuanto me recuperé comencé con mi entrenamiento, que se basaba en derribar arboles y cosas por el estilo. Nuevamente me sentía completa, regresé a aquellas tardes que pasábamos mi madre y yo cazando en el bosque, ella y mi padre me enseñaron todo lo que tenía que saber para poder sobrevivir, después del encuentro con los Vulturi decidieron que lo mejor sería prepararme para un futuro.
Y esto me servía, estuve toda la noche tratando de incrementar mis fuerzas y mi velocidad, tendría que tenerla en la pelea.
Vi que el sol estaba saliendo y me dirigí de inmediato hacia la casa.
Me fijé por una de las ventanas laterales solo para cerciorarme que Jacob estuviera allí, y si lo estaba. Entré e inmediatamente me dirigí hacia el cuarto, por fin podría descansar, había sido una noche larga. Cerré mis ojos y mi mente comenzó a viajar, pensaba en…
- ¿Renesmee?, hey Nessie despierta…-
- ¿Jacob? ¿Qué haces tú a esta hora despierto?- dije mientras mis ojos se volvían a cerrar.
- Quiero darte una sorpresa y este es el momento perfecto- dijo con voz entusiasmada
Mi cuerpo estaba muy fatigado después de una larga noche, pero no podía dejar sospechas, así que abrí mis ojos y dije
- Está bien, vamos-
Al verlo su mirada reflejaba la de un niño en la mañana de Navidad.
Me vestí nuevamente, desganada, pero con curiosidad por saber que se traía entre manos.
Me tomó de la mano y me dirigió hacia fuera, allí estaban nuestras motos y me tiró un casco.
Nos subimos e inmediatamente comenzamos a andar, iba detrás de él, cabeceando por momentos.
El camino fue largo hasta que llegamos a una especie de acantilado, entre unos árboles pude divisar el mar, el cielo se cubría de colores violáceos y magentas, la vista era asombrosa
- Ven siéntate aquí- me dijo Jacob mientras que me cubría con algunas mantas que había traído.
Se sentó a mi lado y pasó su brazo por mi cintura.
- Esto es maravilloso Jake – dije mientas que emitía un gran bostezo
- Quiero que este momento quede en nuestras vidas por siempre, quiero que en cada amanecer te acuerdes de mi, así como yo me acordaré de ti Nessie-
Sabía que significaba esto.
- No shh… por favor, quiero que este momento se repita, no lo veas como el último de nuestras vidas.
Me rodeó aún más con sus brazos y yo hice lo mismo, luego besé su cuello dulcemente, mis ojos comenzaron a cerrarse gradualmente y me dormí pensando en ese momento.
- Nessie, despierta- me dijo una voz- vamos, tenemos que ir a casa-
Abrí mis ojos y el sol ya estaba un poco más arriba, seguía entre los brazos de Jacob y sujetaba su mano con fuerza.
- Ups, lo siento Jake, es que tuve… pesadillas anoche, sí, eso, pesadillas – dije con la voz ronca
- No parece que hayas tenido pesadillas, soñaste conmigo hasta hace unos minutos- dijo con una sonrisa esbelta.
- ¿Qué? ¿Cómo?, ¿Los viste?- dije extrañada
- Si, creo que tu don despertó, o algo así.- dijo largando una risotada.
- genial, si no tuviera este tipo de desvenajas- dije al bajar la mirada ya que la sangre me hervía en las mejillas
- Bueno, bella durmiente, vamos para casa, necesitas descansar, tal vez allí pueda seguir usurpando en tus sueños – dijo mientras que reía a lo alto, seguido por uno de mis manotazos, que seguramente no le causaron efecto.
Antes de que me montara en la moto se detuvo delante de mi y tomó mi rostro entre sus manos para que tuviera que mirarlo.
Antes de algo que resultara incómodo pregunté
- ¿Qué fue exactamente lo que soñé?- dije mientras cerraba mis ojos por un instante.
- Soñabas que estábamos tú y yo en un bosque, y bueno, yo hacía esto…- dijo mientas que acercaba su rostro al mío gradualmente.
Sentí sus labios chocar contra los míos de una forma que nunca había sentido antes, era como un fuego interno que nos rodeaba, todo mi cuerpo se relajó al ver que me tomaba por la cintura, yo entrelacé mis manos por su nuca y mi cuerpo se curvó en el suyo.
Me sentía tan feliz, estaba con el hombre que más amaba por sobre todas las cosas, allí, ya nada importaba, si debía morir lo haría por él.
Tomé su mejilla con mi mano para expresarle a mi modo lo que sentía en aquellos instantes, pero supuse que no surgió efecto ya que no dejaba de besarme ni yo a él.
Pero lo recordé, no debía hacer esto, no podía lastimarlo, yo volvería por mis estudios a Inglaterra y no estaba bien que siguiéramos con esto.
Aparté con suavemente su rostro y sentí como su respiración se agitaba.
No quería abrir mis ojos, no quería que se encontraran con los suyos para afrontar la realidad.
Finalmente cuando nuestros labios se separaron los abrí y sus ojos traían un brillo hermoso.
Lo había hecho feliz, pero no sabía que si seguíamos con esto al fin y al cabo nos lastimaríamos.
- No, Jake, no puedo- dije mientras que quitaba sus manos de mi cintura.
- ¿Cómo que no puedes? – me dijo extrañado
- Esto, no está bien, no podemos hacernos esto, me iré cuando todo esto termine, no podré verte más.
- Iré contigo, adonde vallas, después de esto, sé que tu también sientes lo mismo que yo por ti.
- No, no, esto no está bien- dije mientras que corría hacia mi moto y me alejaba en ella.
me gusta mucho tu manera de escribir
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