martes, 25 de mayo de 2010

Décimo Noveno Cápitulo Tercera Parte : La Batalla

Tercera Parte : La Batalla

Nahuel me quedó mirando con una sonrisa en el rostro, detrás suyo los atacantes se acercaban cautelosamente hacia mi familia.

- No permitiré que les hagas daño- dije mientras que tomaba su cuerpo y lo lanzaba contra un árbol- me había sorprendido la fuerza con la que actuaba, pero no había tiempo para pensar en esas cosas, en pocos segundos tendría a toda esa jauría de perros sobre mí.

Las primeras en aproximarse fueron las hermanas que lanzaban llamas por los ojos.

Una trató de tomarme de la cabeza para quitármela y la otra por los pies, pero me deshice de ellas rápidamente tomándolas y dejándolas inconscientes en el suelo.

Mis padres iban detrás de mí tomando a un atacante moreno de sorpresa y matándolo en escasos segundos.

Los lobos y el resto de mi familia no se quedaron atrás, fueron por el resto.

Todos tenían a alguien con quien pelear menos yo, observaba la pelea muy distante tratando de encontrar a Nahuel…

Allí estaba, Jacob, peleando contra el más grandulón, un rubio alto, pero detrás se encontraba… ¡Nahuel!

Corrí lo más rápido que pude hacia ellos, pero justo antes de poder tomar a Nahuel y tratar de arrancar uno de sus brazos, el rubio fornido había mordido a Jacob, se moriría si no lo atendían rápidamente.

Luego de dejar inconsciente a Nahuel nuevamente y de terminar por completo con la vida del malnacido tomé a Jacob en mis brazos, tenía que llevarlo a un lugar seguro para poder atenderlo.

Seguramente la pelea terminaría en pocos segundos y Carlisle podría estar a su lado.

Corría por el bosque cargando el peso muerto de Jacob, no era un gran peso para mí en esos instantes. Corría lo más rápido que podía, sabía que si me encontraban, no sólo me matarían a mí, sino que le harían daño a él, no lo podía permitir, él estaba en peligro por mi culpa.

Me sentía egoísta al dejar a mi familia allí peleando por su vida y por la mía que la había arriesgado al cambiar todos sus planes, me preguntaba qué habría pasado si no me hubiera aparecido, si tan sólo me hubiera quedado en la casa, tal vez todo esto no hubiera sucedido.

Mis ojos se empañaron con lágrimas, no podía ver bien, pero seguí corriendo mientras que pasaba entre los árboles.

De pronto algo me detuvo por detrás, tapó mi boca y desprendió mis brazos de Jacob cayendo al suelo.

Su cuerpo seguía inmóvil e inconsciente, pero ya no lo podía alcanzar, estaba levantada en los brazos de alguien que no conseguía ver.

Observaba el cuerpo de Jacob allí tendido entre la maleza que ya era humano.

Los árboles iban se alejaban rápidamente de mí, traté de zafarme de los brazos de aquella persona, pero no podía, no tenía fuerzas.

Hasta que caí inconsciente en sus brazos...

No hay comentarios:

Publicar un comentario