El Acantilado
Me fui sin mirar atrás, mis ojos derramaban lágrimas que corrían en dirección opuesta a mí por el viento, diciéndome que regresara, que debía estar con él en esos momentos, pero no podía, no debía arriesgarlo, probablemente no salga con vida de la batalla, no podría arriesgarlo a él también.
Me fui para la casa de mi abuelo, allí podría conversar con Sue y relajarme un poco, sentirme normal por unos instantes.
Me aferré a los mangos de la moto y conduje hasta allí, el camino fue largo y angustioso, sentía una opresión en el pecho que me dejaba sin aire, sin vida.
Al llegar divisé el coche de patrulla estacionado afuera,sin duda estarían en casa.
Toqué a la puerta mientras secaba mis ojos y preparaba mi mejor sonrisa.
Sue atendió.
- Renesmee, que alegría tenerte por aquí, hace mucho que no visitabas a tus abuelos- dijo con una sonrisa en el rostro mientras que sostenía una tarta de arándanos- Charlie ha estado preguntando por ti en casa de tus padres, y bueno nos dijeron la agradable noticia-
¿Agradable? No sabía que el peligro que corríamos era agradable- pero pasa, pasa que justo estaba preparando el té.
Me senté en el living mientras que miraba un punto fijo en la tele, sin prestarle mucha atención.
Sue apareció con una taza de té y una porción de pastel a los minutos, seguida por mi abuelo.
- Nessie, oh que lindo verte, ¿Porqué no viniste, con bueno… con tu novio?
- ¿Novio? ¿De qué hablas abuelo?
- Sí, bueno, Bells nos contó sobre lo tuyo con Jacob, y por eso decidiste irte a vivir un tiempo con él, ¿No es así?, era de suponerse, pero bueno, no creo que sea la edad adecuada para que una jovencita como tú ande viviendo con su novio, ya se lo he dicho a tu madre, pero, bueno, decirle eso a una muchacha casada a los dieciocho años, es inútil.
Mi cara de asombro se desvaneció al notar que Charlie me miraba extrañado y fingí que era verdad, pero, ¿Para qué inventar esa mentira cuando las hay miles? Bueno, eso no era del todo mentira, ya que no podía negar que siempre hubo algo entre Jacob y yo, pero no quería acordarme del tema en ese momento así que le di un giro a la conversación.
- Sí, bueno… abuelo, cuéntame cómo te ha ido en el trabajo- dije mientras que le daba un mordisco a la tarta.
- A decir verdad no muy bien, hemos tenido algunas desapariciones últimamente, unos a campantes que pasaban por aquí se los tragó la tierra, hemos estado buscándolos pero no hemos tenido ni rastro de ellos, nos parece extraño ya que ni sus cuerpos han aparecido
Mi cuerpo se tensó, supuse que era lo que estaba pasando, los intrusos.
Estaban muy cerca y eso me asustaba cada vez más, pero llegarían mañana si todo salía como lo había visto Alice, y yo tenía que estar preparada.
No tenía demasiado tiempo, y estaba anocheciendo, me despedí de mis abuelos maternos y me dirigí hacia La Push en cuestión de minutos.
Al llegar las luces de la casa de Jacob estaban encendidas, me moriría de angustia con tan solo de verlo.
Y así fue, al llegar abrí la puerta y me quedé inmóvil en el umbral, el estaba allí con Seth, me sentía un tanto incómoda al saber que la última vez que estuvimos los tres juntos casi se peleaban por estupideces.
Sentados en el sillón, mantenían una charla jovial mientras que la TV seguía encendida.
Sólo Seth se dio media vuelta para saludarme, él seguía mirando un partido.
Sabía lo que había hecho, no quería enfrentarse conmigo, y yo hice lo mismo con él, no presté atención a sus niñerías.
- Hola Seth, que bueno es verte. ¿Te quedas a cenar?- dije con una sonrisa amplia.
- Emm. Bueno, no, prometí a Leah que iría a su casa después, es que al estar sola, se pone un poco histérica.
- Bueno, entonces yo me iré al cuarto si es así.
Seth me dirigió una mueca y volvió a dar media vuelta.
Seguí directamente para el cuarto y me encerré allí, me sentía mal, no podía soportar estar mal con Jacob a menos de 24hs del encuentro con los desconocidos. No podía terminar esto así, y una de las razones principales por las cuales me había refugiado en su casa era para poder llevar una buena relación con él, y quedar sin resentimientos, pero, ¿Acaso no entendía mi postura en esta situación?, estaba presionada, no quería seguir fingiendo a que todo estaría bien, porque no sería así.
Decidí acabar con ese juego y al sentir los pasos de ambos dirigiéndose a la puerta me arreglé el pelo, que estaba bastante desaliñado, me preguntaba cómo sería la reacción de Alice si me viera toda desaliñada y sin llevar ropa que combinara entre sí, hasta me había puesto un vestido rojo con bordados y unas zapatillas que iban al tono.
Inspiré profundamente y me dirigí hacia la sala de estar donde él se encontraba mirando la tele.
-¿Jacob? ¿Podemos hablar?-dije a lo bajo
Pero él no me respondió, tenía la mirada fija en el televisor, sabía que me había escuchado ya que su oído era muy afinado, mi paciencia se estaba agotando.
-¿Jacob? ¿¡Jacob!? Está bien, si esa es tu decisión será mejor que me largue de aquí- me dirigí dando zancadas hasta la puerta y la cerré de un portazo.
Me monté en mi moto con nuevas lágrimas que corrían y comencé a andar sin rumbo, hasta que llegué inconscientemente al acantilado.
Comencé a lanzar piedras al mar hasta que me cansé y me senté a mirar el reflejo de la luna en el mar.
De pronto unos pasos estaban detrás de mí, me alegraba que Jacob hubiera recapacitado.
Pero al darme media vuelta vi a una mujer, alta, de piel tostada y rubia, mis ojos trataron de reconocerla, era Denisse.
Me incorporé rápidamente dándole la espalda al mar.
- Sabes “Nessie”, he estado vigilándote estas últimas semanas, a decir verdad nunca creí que una sanguijuela como tú se interpondría en mi camino, es decir, mírate, eres… ¡Una niña!, pero esta es mi oportunidad, Jacob pensará que con tanta presión has querido acabar con tu vida y bueno yo estaré allí para consolarlo.
- ¡Estás loca!
- Já, que lástima que no estés para ver a nuestros hijos correteando por la mansión Cullen.
- ¿Qué estás diciendo? Por favor,tú no tienes escrúpulos.
- Yo no tendré escrúpulos pero tengo la oportunidad perfecta para acabarte niña.
No tuve tiempo para reaccionar, mis sentidos estaban bloqueados por el estado de shok que tenía.
Lo último que vi fueron los ojos envenenados de aquella mujer, sus ojos ardían de furia y rabia.
Sus manos me empujaron hacia atrás, pero me asusté al ver que no tenía contacto con el suelo, me dirigía hacia el mar, que estaba varios metros abajo.
Mi cuerpo se estrelló en el agua y mis ojos se cerraron al instante, era como si estuviera flotando. No sentí nada más después de eso.
que onda ese denisse
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