jueves, 27 de mayo de 2010

20vo Cápitulo : Amazonas

Amazonas

Una gota de sudor recorrió mi frente, me sentía pegajosa y cansada, mis pupilas todavía no se acostumbraban a la luz, aunque era tenue.

Rocé mis manos con lo que parecían hojas.

Repentinamente abrí los ojos, al instante que volví a recordar lo sucedido.

Me incorporé y no estaba en mi casa ni en ningún lugar que hubiera visto antes, estaba dentro de una carpa un tanto improvisada y reposaba en una especie de colchón de hojas.

Algunos rayos de sol se introducían dentro de la carpa debido a algunos rasguños.

Mi corazón se detuvo, recordé la última imagen que tuve, a Jacob yaciendo en el piso, inmóvil.

Salté fuera de la carpa y me encontré con algo muy distinto al bosque de Forks, era una especie de jungla, los árboles eran altos, mucho más altos que los pinos de Forks y el sol trataba de meterse dentro.

Miré hacia todos lados, había ruidos de insectos y aves, pero ningún rastro de nadie.

- Al fin despiertas, he estado esperando durante tres días seguidos- dijo una voz familiar.

Pero seguía sin ver a nadie

- Aquí arriba linda- dijo

Alcancé a divisar a Nahuel sentado sobre la rama de un árbol con un taparrabos y una especie de corona hecha con hojas y pequeños frutos rojos.

Esbozó una sonrisa al verme, complacido por el logro que había obtenido, yo.

- ¿Dónde estoy?- dije con voz seca y todavía ronca.

- Precisamente, no lo sé, pero estas en las Amazonas muñeca-

- ¿Qué? ¿Me trajiste hasta aquí?

- Bueno, un viejo amigo me hizo el favor, pero si, podríamos decir, ya que no aceptaste mi propuesta por las buenas… pero dejemos de hablar de eso, ¿Tienes hambre? A que sí.

Bajó del árbol con una caída perfecta y quedó situado a unos pocos metros de mi posición.

- No tienes por qué contestar princesa, pero igualmente te traeré alimento, lo necesitarás para el viaje.

- ¿Qué viaje? No, de ninguna manera, yo me largo de aquí.

- ¿crees que no lo pensé?, no podrás Salir tan fácilmente, te perderás en este bosque, así que no quiero que te muevas o tendré que salir en tu busca. Nos vemos en un rato mi amor. – sus expresiones eran calmas y hasta irónicas.

Se alejó corriendo por el bosque mientras que me quedaba sola allí.

Miré hacia abajo, tenía los pies descalzos y mi ropa había desaparecido, en vez de ello traía una especie de vestido casero, con pieles secas que apenas cubrían mi tronco y parte de mis piernas.

El pelo estaba revuelto y desaliñado pero traía una corona parecida a la que traía Nahuel.

Me arrodillé en el suelo y sostuve mi cabeza con las manos.

Lo que más me preocupaba era el estado de salud de Jacob, si algo le llegaba a pasar no me lo perdonaría en toda la eternidad, ¿Cómo estaría mi familia?

Me sentía una egoísta, no podía haberles hecho esto, los arriesgué estúpidamente a y ahora no había marcha atrás, pero si todo salió bien en la pelea y todos estaban bien, suponía que mi sacrificio de verme obligada a pasar el resto de mis días con Nahuel no significaba nada.

En ese momento sentía un vacío y una soledad en mi interior, no podría escapar de allí ni en mil años, pero Nahuel y quien sea que me trajo hasta aquí dejarían en paz a mi familia.

Me recosté en el suelo y comencé a llorar, no podía hacer nada más que eso, ya no sentía mi cuerpo ni mi alma dentro, era algo inerte en aquella inmensidad, no sentía ni mis manos ni mis pies y solo transcurrían por mi mente imágenes de mi familia, imágenes de Jacob, si no hubiera vuelto de Inglaterra nada de esto hubiera pasado, porque, al fin y al cabo yo había desatado esta tragedia.

Los segundos, los minutos, las horas iban transcurriendo, insignificantes para mí ya que tenía todo el tiempo del mundo para estar allí.

Una esperanza albergaba en mí, tarde o temprano mis padres me encontrarían y me sacarían de allí, pero, ¿A qué precio?

Nadie saldría intacto de allí.

Oí como los pasos de Nahuel se acercaban y me incorporé rápidamente secando los restos de lágrimas en mis mejillas, no quería que me viera como alguien débil, ahora tenía que ser más fuerte que nunca.

Me senté sobre un tronco caído y el apareció rápidamente con la misma sonrisa y con un coco cortado.

Me lo entregó, era sangre.

Suponía que no quería llevarme a cazar porque conocería el lugar rápidamente y tendría más posibilidades de escapar.

Tomé un poco del cuenco, pero el sabor era extraño, era delicioso, no era como la sangre animal, era un manjar para mi gusto.

- ¿Qué le pusiste a esto?- dije alarmada, tal vez quería sedarme.

- Nada, es simplemente sangre, tienes que estar fuerte, nos iremos en pocos días.

- ¿Sangre animal?-

- Humana-

- ¿Qué? ¿Has matado para traerme esto?

- Bueno, no veo otro modo de conseguirla, a menos que hubiese ido al banco de sangre, pero queda muy lejos y no quiero ausentarme demasiado, sabes-

No protesté a lo que me había dado, era algo más fuerte que yo, era sangre humana, si, pero era deliciosa.

Bebí todo en pocos segundos y Nahuel sonrío victoriosamente.

Sus ojos daban cierta sensación de miedo, eran profundos y temerosos, sin duda no era el mismo niño que había visto hacía pocos años bajo, con rizos y ondas en el cabello, era musculoso ahora, y toda la inocencia que yacía en el alguna vez, desapareció.

Tenía varias preguntas en mente, pero la primordial era porqué yo…

- ¿Porqué yo? – dije esta vez formulando la pregunta en voz alta.

- Bueno, desde el día en que te vi Renesmee, sabía que serías, de algún modo u otro, mía. Eras y sigues siendo hermosa, fuerte, decidida y segura de ti misma.

- Pero sabes que no quiero nada contigo, ¿Por qué me mantienes aquí a la fuerza?

- Eso ya lo veremos, te acostumbrarás y tarde o temprano te olvidarás de tu familia.

- Aún sigo sin entender…- bufé

- Tu eres la madre perfecta para mis hijos...- dijo bajando la mirada

¿¡Qué!? ¿Madre perfecta?

- Sé que es complicado de expresar Renesmee, pero tú algún día serás la madre de mis hijos, yo siempre quise tener una madre, pero nunca la pude tener, y al ver a tu madre queriéndote tanto, velando por ti, quise que algún día yo pudiera ser el padre, la figura representativa de mis hijos, y tú eres perfecta para eso.

- Pero, no puedo… yo no puedo… déjame ir Nahuel, sabes que no soy humana, no puedo albergar a un hijo dentro mío, moriría en el intento y yo nunca te amaré, yo amo a Jacob, lo sabes.

- Eso no es un asunto mío, tarde o temprano cederás, por la seguridad de tus padres lo harás.

- Y segundo, bueno he hecho algunos experimentos con humanas, pero no han dado resultado, ellas mueren, no pueden tener a un niño de nuestra especie, las matan antes de nacer, supongo que son mis genes, ya que tu madre te pudo concebir viva.

Entonces pensé en ti, te busqué, pero no estabas, y sabía que mi oportunidad perfecta era cuando tú llegaras a Forks. Era mi plan de ataque perfecto, y bueno ya lo ves, te tengo aquí, conmigo.

- Esto es…- dije a lo bajo, estaba sorprendida por la finalidad que tenía Nahuel, pero en el fondo, sabía que debía seguirle la corriente, si podía dominarlo en un punto extremo, podría escapar con facilidad.

-Mejor iré a dormir, todo esto me ha dejado cansada ¿Sabes? Mañana hablaremos.

- Descansa, si, si. Mañana nos espera un largo viaje, algunos de nuetro aquelarre vendrán también. Que descanses

- Gracias- seguido me fui adentro de la carpa.

Oí sus pasos deslizándose cerca.

No podía seguir con este juego por mucho tiempo, necesitaba idear un plan, algo más para poder tenerlo entretenido, mientras lograba huir, o por lo menos darle una señal a mi familia de mi ubicación, ya que suponía que Alice no nos vería…. Debía hacerlo y pronto o acabaría teniendo engendros de ese monstro.

Cerré mis ojos, estaba cansada y aún más con la sangre que había bebido.

Me dormí en pocos segundos.

martes, 25 de mayo de 2010

Décimo Noveno Cápitulo Tercera Parte : La Batalla

Tercera Parte : La Batalla

Nahuel me quedó mirando con una sonrisa en el rostro, detrás suyo los atacantes se acercaban cautelosamente hacia mi familia.

- No permitiré que les hagas daño- dije mientras que tomaba su cuerpo y lo lanzaba contra un árbol- me había sorprendido la fuerza con la que actuaba, pero no había tiempo para pensar en esas cosas, en pocos segundos tendría a toda esa jauría de perros sobre mí.

Las primeras en aproximarse fueron las hermanas que lanzaban llamas por los ojos.

Una trató de tomarme de la cabeza para quitármela y la otra por los pies, pero me deshice de ellas rápidamente tomándolas y dejándolas inconscientes en el suelo.

Mis padres iban detrás de mí tomando a un atacante moreno de sorpresa y matándolo en escasos segundos.

Los lobos y el resto de mi familia no se quedaron atrás, fueron por el resto.

Todos tenían a alguien con quien pelear menos yo, observaba la pelea muy distante tratando de encontrar a Nahuel…

Allí estaba, Jacob, peleando contra el más grandulón, un rubio alto, pero detrás se encontraba… ¡Nahuel!

Corrí lo más rápido que pude hacia ellos, pero justo antes de poder tomar a Nahuel y tratar de arrancar uno de sus brazos, el rubio fornido había mordido a Jacob, se moriría si no lo atendían rápidamente.

Luego de dejar inconsciente a Nahuel nuevamente y de terminar por completo con la vida del malnacido tomé a Jacob en mis brazos, tenía que llevarlo a un lugar seguro para poder atenderlo.

Seguramente la pelea terminaría en pocos segundos y Carlisle podría estar a su lado.

Corría por el bosque cargando el peso muerto de Jacob, no era un gran peso para mí en esos instantes. Corría lo más rápido que podía, sabía que si me encontraban, no sólo me matarían a mí, sino que le harían daño a él, no lo podía permitir, él estaba en peligro por mi culpa.

Me sentía egoísta al dejar a mi familia allí peleando por su vida y por la mía que la había arriesgado al cambiar todos sus planes, me preguntaba qué habría pasado si no me hubiera aparecido, si tan sólo me hubiera quedado en la casa, tal vez todo esto no hubiera sucedido.

Mis ojos se empañaron con lágrimas, no podía ver bien, pero seguí corriendo mientras que pasaba entre los árboles.

De pronto algo me detuvo por detrás, tapó mi boca y desprendió mis brazos de Jacob cayendo al suelo.

Su cuerpo seguía inmóvil e inconsciente, pero ya no lo podía alcanzar, estaba levantada en los brazos de alguien que no conseguía ver.

Observaba el cuerpo de Jacob allí tendido entre la maleza que ya era humano.

Los árboles iban se alejaban rápidamente de mí, traté de zafarme de los brazos de aquella persona, pero no podía, no tenía fuerzas.

Hasta que caí inconsciente en sus brazos...

lunes, 24 de mayo de 2010

Décimo Noveno Cápitulo Segunda Parte : La batalla

Renesmee: La Batalla Parte 2

Quedé inmóvil mientras que él se alejaba de mí, no podía, no quería volver a la realidad.

Hasta que a los pocos minutos Seth apareció como un lobo, me miró tristemente, en parte por todo lo que se estaba dando y en segundo lugar porque él quería estar allá tanto como yo.

Di media vuelta y me alejé hacia la casa, el prefirió quedarse allí echado.

Tenía que idear un plan, algo que pudiera hacer para asistir al encuentro, aunque ponía en riesgo aún más mi seguridad y la del resto, no podía quedarme allí sabiendo que en el caso de que hubiera una totalidad de bajas vendrían por Seth y por mí y todo el esfuerzo no valdría la pena.

Estaba bien alimentada, inclusive pude cazar en los días anteriores y suponía, que si pude enviarle un mensaje a Jacob con mi don, también podría utilizar mi fuerza y mis habilidades.

O tal vez solo tendría que sacrificarme para poder dejar a todos con vida, aunque suponía que eso llevaría a una guerra si o si.

Caminaba de un lado a otro sin saber qué hacer, no podría escaparme ya que Seth estaría vigilándome y aún más alerta que nunca.

No sabía qué medidas tomar, una cosa era segura, saldría de allí, cueste lo que cueste.

Me puse un abrigo y salí al exterior, varios aullidos provinieron del bosque resonando por todas partes, eran ellos, seguramente habían llegado.

Mi corazón se detuvo para latir irregularmente, la piel se me crispó.

- ¿Seth?- tenía que utilizar mis encantos- ¿Puedo “hablar” contigo? Digo, de humano a semi- humana. –dije soltando una mueca.

El lobo me miró por varios minutos y se alejó en el bosque para poder cambiar de fase.

- Si dime Nessie, ¿Necesitas algo? ¿Qué ocurre?

La verdad es que no sabía por dónde comenzar…

- Bueno Seth, sé que no será fácil decir esto… pero…

Ufffff, es complicado, mira, yo sé, qué tu quieres estar allí tanto como yo, no podemos quedarnos así como así…

- No, no, no y no.

- ¡Pero Seeeth! Allí no solo está mi familia, también esta Leah…

- Sí, pero Leah se sabe defender sola.

- ¿Seth?- me acerqué a él, tomé sus manos, mientras que dirigía la mirada hacia el horizonte, sabes cuanto me importa esto, y sabes que tarde o temprano, si a Jacob le sucediera algo, no, no viviría…

Con una mano tomé su rostro y traté de mostrarle todo lo que sentía por él, las cosas que habíamos vivido…

Luego de unos minutos Seth miró en mi dirección..

- Vamos, no podemos perder tiempo…

- Sabía que accederías.

Al unísono los dos comenzamos a correr por el bosque mientras que él dejaba atrás su humanidad y se convertía en licántropo.

Una humedad abrazaba el bosque, cada paso me acercaba a esas personas que nos querían hacer algún tipo de daño, o por lo menos era eso lo que buscaban.

Mi corazón se aceleró al divisar el claro, mi familia y las manadas estaban allí.

Pero también ellos, una de esas caras me resultaba muy conocida, era él.

Me detuve junto con Seth en el inicio del claro y muchos pares de rostros me observaban, algunos con desconcierto, otros con tristeza y algunos con deseo… ¿Era él?

Hacía tantos años que no lo veía pero podía reconocer esa tez morena y esos rizos negros, sus ojos llamearon al verme, estaba con el torso desnudo y había crecido, ya no era el mismo niño que había conocido, con una mirada de inocencia, con baja estatura, ahora era alto y fornido,

No estaba sólo, habían al menos siete personas más con él, pero no eran vampiros eran como yo, semi-vampiros.

-Nahuel- dije con la voz apagada, parecían que mis ojos se salían de orbita.

-Renesmee, que cambiada estás, bueno, digo, estás preciosa, como no, saliendo de una madre tan hermosa.

Dos gruñidos escaparon a mi derecha, eran Jacob y mi padre, preparados para atacar al más mínimo movimiento de parte de Nahuel.

- ¿Qué haces tú por aquí?- dije mientras que acomodaba mi garganta.

- Bueno a decir verdad en el último encuentro que tuvimos te vi un poco asustada, esa no era mi intención para nada, hablaría contigo y te ayudaría, pero bueno, ese perro no me dio el tiempo.

- Explícate- dije temerosa.

- El día lluvioso, ¿No lo recuerdas? No era mi intención que te toparas conmigo de esa forma, pensé que frenarías.

- ¿Eras tú?- dijo mi madre con una voz casi imperceptible

- Si, precisamente.- dijo Nahuel con tono irónico, mientras que le sonreía a mi padre.

La situación se estaba poniendo muy densa, me adelanté un paso cautelosamente mientras que observaba al grupo que miraba hacia todas partes.

Eran de diferentes edades al parecer, habían rubios, morochos, de todas las razas, divisé a dos mujeres, muy parecidas a Nahuel situadas a sus flancos, me miraban con… ¿Envidia?

Supuse que eran sus hermanas.

- ¿Qué estás buscando aquí Nahuel?- dijo Carlisle con voz demandante.

- Bueno en realidad vine… por Renesmee- dijo mientras que sonreía y me miraba.

- ¿Por mí?- un aullido se escuchó, era Jacob que estaba situado entre Leah y papá.

Noté que Seth seguía a mi lado, me protegería en caso de una pelea.

- Esto es ridículo- alcancé a divisar a Rose- ella no se irá contigo a ninguna parte.

- Bueno, dejemos que ELLA decida- dijo Nahuel muy tranquilo.

Miré a ambos lados y comencé a dar pasos hacía el medio campo.

Me situé de espaldas a mi familia.

- Como dijo Rosalie, esto es ridículo, no sé qué pretendes Nahuel, me quedaré con mi familia.

- Nessie, por favor, a mi lado tendrías muchas posibilidades, imagínate, tu y yo conquistando el mundo, no tendrás que esconderte más de nadie-

No respondí a su pregunta, era muy obvia la respuesta.

- Así que esa es tu decisión ¿Ah?

- Precisamente.- dije con tono irónico.

- Bueno, era sólo una oferta- dio un paso en mi dirección y se acercó a mí lo suficiente como para matarme en un latir de corazón.

Mi familia, detrás de mí estaba a punto de explotar, le hice una seña con la mano para que se detuvieran.

Nahuel me acarició la mejilla, su aliento era caliente y aún más húmedo que el ambiente.

No me detuve a parpadear ni un solo instante, estaba rígida y seria frente a él.

Luego de unos segundos apartó su mano de mi rostro y dio un paso atrás sin dejar de mirarme.

-¡Ataquen!- dijo y en un segundo todo cambió...

jueves, 20 de mayo de 2010

Décimo Noveno Cápitulo Primera Parte : La batalla

JACOB: La Batalla Parte 1

Mientras me alejaba de aquella casa, me despedía de mi ser amado, cada paso lejos de ella me costaba una eternidad

-¡Jacob!- dijo mientras que venía corriendo hacia mí.

Me tomó con sus brazos y me besó, le respondí a su beso con fervor, sentía su calor irradiando hacia mí.

No sabía cómo responder, quería tenerla conmigo para siempre, no me quería ir, pero de mí y de los Cullen dependía su seguridad.

Solté sus brazos con suavidad y la miré a los ojos color chocolate, que me recordaban tanto a su madre.

-Debo irme- dije con la mirada baja

- Lo sé, vete antes de que me arrepienta- dijo sollozando

- Estaremos bien, no te preocupes. – dije sin ánimos

- Estaré esperándote-

- Volveré

Me desprendí totalmente de ella y me fui, miré atrás un par de veces mirando como su figura quedaba inmóvil en el comienzo del bosque.

En el camino encontré a Seth, estaba triste porque no pelearía pero no discutiría eso con él, necesitaba proteger a Nessie en caso de que pudieran llegar a ella.

- ¿Sabes lo que debes hacer cierto?- Dije serio, no quería tener debilidad ante el para que saliera como desaforado a pelear.

- Si, en el caso de que lleguen a ella, me harás una señal y saldremos para el aeropuerto.

- Correcto, te pido que la cuides como si fuera tu vida la que estas defendiendo, sabes lo importante que es para mí.

- Lo se hermano, no te tienes por qué preocupar, yo estaré allí cuidándola.

- Gracias, si no llego a volver… dile, que… la amo, y la amaré siempre…-

- Eso se lo dirás tu, cuando vuelvas- dijo poniendo una mano en mi hombro.

- Vete ya, me iré al claro lo más rápido posible, los Cullen deben estar allí.

Cambiamos de fase al instante y cada uno tomó direcciones diferentes, en el camino corrí lo más rápido que pude, necesitaba hablar con ellos para poner las cosas en claro.

No te dejaré solo, ¿O crees que podría después de todo este tiempo? Dijo una voz que venía detrás de mí, era Leah.

Bueno claro que no, nuevamente unidos por la pelea,¿ Estás más gorda Leah?

Su cuerpo pechó al mío y se adelantó, sabía que odiaba cuando hacía eso.

Llegamos al claro en pocos minutos y los Cullen estaban allí discutiendo.

Sus voces eran muy bajas imperceptibles para el oído humano.

- Alice ¿ Estás segura de que vendrán por aquí?¿ Y si en realidad siguen el rastro de mi hija?- dijo Bella con ojos preocupados

- No, Bells, ya te dije, vendrán aquí

- No podemos confiar en un presentimiento tuyo Alice, ni siquiera los puedes ver- dijo Rosalie de mala gana.

- Confiemos en que sí, podemos llegar a Renesmee en pocos segundos- dijo Carlisle tratando de apaciguarlos a todos.

- Sí, además allí está con Seth, estará bien en el caso de que lleguen allí, llegaremos a tiempo.

Mi corazón se detuvo, de tan solo pensar que le podían hacer algo a Renesmee. Gruñí a lo bajo, pero me escucharon y los ocho vampiros me miraron amenazadores, estaban alerta a toda posibilidad de ataque.

Hey! Soy yo! Pensé mirando a Edward.

¿la manada de Sam aún no ha llegado?

- No, estamos esperándolos – dijo Edward.

Me acerqué cautelosamente, no quería provocar malos entendidos, ya que la rubia seguía mirándome con mala cara.

Miré a Bella, estaba cansada al igual que el resto, habían estado cazando y entrenándose los últimos días.

Ella me respondió con una mueca y me acarició el lomo, sus ojos chocolate habían desaparecido, ahora sus ojos eran de un color miel intenso y su piel era más nívea que nunca, su latido ya no se sentía y ya no irradiaba calor. No era la misma mujer de la que me había enamorado antes, pero eso ya no importaba, ella era una amiga para mí, luego de saber de la existencia de Renesmee, no había nadie que pudiera ocupar mi corazón.

Sam estaba cerca junto con su manada, eran alrededor de ocho los lobos que se acercaban poco a poco, incluyendo a Quil y a Embry.

Nos formamos todos en una fila, sentía como había movimientos más adentro del bosque. Sentía como se acercaban poco a poco.

- Están cerca, mantengámonos quietos y alertas, pero recuerden, estamos tratando de negociar, tal vez ni siquiera tengamos que luchar. – dijo Carlisle

Sentía sus pasos, cada vez más cerca… llegarían en pocos segundos.

Hasta que logré divisarlos, allí estaban, parados uno al lado del otro.