Continuará…
Llegué a casa a rastras, no podía más, sequé mis ojos y entré a la casa, allí se encontraba toda la familia esperándome.
Tenían caras tristes, a Esme era la que se le notaba más, creo que si hubiera podido llorar en ese momento lo hubiera hecho, mi padre tenía una mirada de nostalgia, como si me hubiera visto por primera vez en muchos años, cuando todavía era una niña.
Mi madre se encontraba a su lado, inseparable, con la mirada de toda madre al ver que su hijo parte nuevamente. Creo que Jasper trató de calmar la situación con su don ya que la angustia se había ido un poco y solo quedaba un leve sentimiento de ella.
Mis ojos todavía estaban mojados y sentí la furia que provenía de Rosalie, sabía que no se podría callar lo que tenía guardado hacía tiempo, y así fue.
- Esto es por culpa de ese perro estúpido, si no hubiera sido por él, nada de esto estaría pasando, tú te quedarías aquí con la familia y no estarías herida, lo voy a matar…- la furia de Rose seguía incrementándose, creía que saldría en su busca hasta que mi madre volvió a fulminarla con la mirada y al parecer resultó, se sentó nuevamente en el suelo, junto a Emett.
- ¿No cambiarás de opinión verdad?- dijo Alice que estaba en el sillón junto a Jasper. No respondí a ello, la respuesta era obvia- eres igual que tu madre, en todo caso seré yo la que te acompañaré, iremos de compras solas tú y yo, será divertido, ¡ya estoy viendo los vestidos que me compraré!- dijo Alice con una sonrisa de oreja a oreja
- Si me permiten, me iré a dormir, el vuelo sale temprano- dije mientras que me dirigía a la puerta dando tumbos.
- Ve hija, mañana será un día largo- dijo mi padre y me dirigió una sonrisa consoladora, como si estuviera sintiendo lo mismo que yo y me entendiera a la perfección, lo cual creo que era así.
- Hasta mañana entonces- dije mientras que cerraba la puerta
- Hasta mañana- dijeron todos al unísono.
Corrí lo más rápido que pude hacia la casa, no podía contener mis lágrimas por mucho tiempo más y si Rose me veía era capaz de ir en busca de él.
Me quité la ropa y me metí en la cama, no quería pensar en nada más, dedicarme a olvidar, odiar, aunque me era imposible de algún modo u otro, no tenía sentido seguir amando a alguien al cual nunca más volvería a ver…
Desperté con la luz del sol, aunque estaba nublado, se traslucía entre las nubes.
Me incorporé, vi mi desayuno en la mesita de luz y mis maletas hechas, me agradó que aceptaran mi decisión.
Tomé el vestido azul de seda que Alice había dejado arriba de mi cama y me puse los zapatos que claramente combinaban con él, recogí mi pelo en una colita y tomé las maletas para dirigirme hacia la casa, quedaba una hora para la partida del vuelo así que no había mucho tiempo para preparativos y despedidas.
Llegué y todos estaban “distraídamente” haciendo algo, menos Alice que estaba eufórica por el viaje.
Iba para todos lados dejando flores por doquier y cambiándose el atuendo a cada segundo.
Acomodé mi garganta y todos levantaron la vista para mirarme, tenían el mismo aspecto del día anterior, caído y melancólico.
Se agruparon todos a mi alrededor y Alice se despidió de Jasper con un beso verdaderamente eufórico mientras que él le sonreía.
Tomó sus maletas, las cuales no me dieron tiempo de contarlas, junto con las mías y se dirigió al porche negro que yo había utilizado ayer.
Mis manos y pies estaban temblando, no quería despedirme.
Mi padre me ofreció el antebrazo para acompañarme hacia la puerta de entrada y allí estaba Alice en el asiento del conductor, pronta para partir. Abracé a mis abuelos y a mis tíos, pero no pude desprenderme del abrazo de mis padres hasta que Alice comenzó a tocar bocina desde el auto.
Corrí fugazmente hasta él y antes de subirme observé el bosque tupido de árboles que se encontraba detrás de la casa, él se encontraba en algún lugar por allí, lo presentía, pero no quise utilizar mi olfato para rastrearlo, sabía que no me podría contener.
Me subí al auto mientras que observaba a mi familia, la cual había cambiado de posición y se encontraba dentro de la casa, observando por la ventana con una sonrisa en cada uno de sus rostros, quería que esa fuera la última imagen de ellos antes de que los volviera a ver.
Cuídense eso fue lo último que pensé antes de que Alice hiciera ronronear el motor del auto y partiera como desaforada hacia la ruta.
Habíamos recorrido ya algunos kilómetros, pero pasaríamos antes por la casa de mis abuelos para despedirnos.
Me acomodé en el asiento y comencé a seguir el camino de árboles que nos acompañaba en el camino.
Sentí una gran angustia en el pecho y las lágrimas comenzaron a brotar nuevamente…
Alice detuvo el auto en 0 lo cual hizo que mi cuerpo se inclinara bruscamente hacia adelante, mi mirada quedó detenida en el rostro de Alice, el cual estaba mirando hacia el horizonte, como si buscase algo, hasta que después de unos minutos esa mirada desapareció y dijo
- No veo ningún vestido en mi futuro, así que va a ser mejor que salgas inmediatamente de este auto y vallas en busca de él- dijo con una sonrisa.
Me quedé inmóvil, no sabía que decirle - ¡Vamos! ¿Qué esperas? No va a estar allí por siempre…-No me detuve a mirarla una vez más, me bajé del auto con un movimiento reflejo y salí disparada en el sentido contrario, no podía quedarme tranquila sabiendo que el amor de mi vida estaba allí, en alguna parte, con el corazón destrozado por mi estúpida decisión.
Corrí lo más rápido que pude entre los árboles, tratando de buscarlo, sentí su rastro varios kilómetros al este.
Me apresuré y anduve lo más rápido que pude, hasta que el rastro se detuvo en un pequeño claro, era el claro en el cuál él y yo jugábamos cuando era una niña.
Mi cabeza daba vueltas, no estaba, pero el rastro se detenía en ese lugar.
Varias lágrimas recorrían aún mi rostro, pero seguía inmóvil allí, esperando oír algo que me diera un indicio, no había vuelta atrás, el se había ido para siempre…
- ¿Estás buscando algo? – era su voz, pero no podía ver nada, mis ojos estaban empañados por las lágrimas.
Hasta que lo vi, parado varios metros enfrente de mí. ¡Era él!
Corrí lo más rápido que pude, no quería perder un segundo más.
Tomé su rostro en mis manos y miré por primera vez unos ojos color chocolate que nunca había visto, nunca lo había visto de esa manera, mi corazón latía demasiado rápido para concentrarme.
Arrastré su boca hacia la mía. Cuando nuestros labios se rozaron sentía como si hubiera sido la primera vez que lo hacía, era como desconectarme del mundo en sus dulces labios.
Él tomó mi cintura en sus brazos y me sujetó con fuerza acoplando su cuerpo con el mío.
Era cálido y suave junto con el mío, la sangre me ardía en el cuerpo y todos mis sentidos se paralizaron, en ese momento lo único que tenía sentido para mí era Jacob, Jacob, mi amigo, mi confidente, mi soporte, él era lo único que existía en esos momentos para mí, nunca me había sentido de esta manera.
Rocé mis manos en su pelo, en su cuello, quería que ese momento quedara congelado en el tiempo, quería quedarme por siempre allí, en sus brazos.
Nuestros cuerpos y mentes estaban diseñados para estar juntos, no podían mantenerse separados.
¿¡Por qué nunca lo había pensado de esa manera!? Él era el indicado, estaba profundamente enamorada de él.
Amaba todo de él, sus ojos, su boca, sus manos, sus brazos, su tosquedad, su manera de ser conmigo y con el resto, todo de él tenía magia, tenía alegría, tenía un sentido.
No me imaginaba mi vida sin él en ella, no podía.
Separé nuestros labios, quería saber si esto era verdad, si esto estaba sucediendo realmente.
Nuestras miradas se cruzaron, el me sonrió y yo le devolví la sonrisa ¿Algo podía salir mal?
No, no lo creo, no con él junto a mí.
No con él protegiéndome y cuidando de mí.
Quería besarlo nuevamente, sentir nuevamente sus labios como nunca los había sentido.
- Lo sssiento, lo ssssiento, soy una estúpida- dije tartamudeando
- Shh – dijo mientras que unía nuestros labios nuevamente.
Seguimos con un movimiento suave, fluido, mientras que sentía como sus labios rozaban mi cuello y se detenían en mi oído.
- Te amo Nessie, eres el mundo para mí, no sé qué haría si no te tuviera junto a mí- dijo susurrando, como si quisiera que esas palabras las grabara en mi menta
- Yo también te amo Jake, para mí tú eres todo, no existo si no estás conmigo.
Separé nuestros rostros para poder mirarlo, le dirigí una sonrisa y él me la devolvió
- Prometo no dejarte ir nunca más Nessie, prometo cuidarte pase lo que pase y dejarte ser feliz, sea con quien sea.- dijo bajando la mirada
- Y yo te digo que la única vida que quiero llevar es en la que estés tu-dije mientas que volvía a unir sus labios con los míos…
ayyy!! que buen final, te felisito stefi tu historia te quedo super, no se si me recuerdas pero espero que lahistoeia que estoy haciendo sea tan buena como esta, esperare el segundo libro, sigue asi llegaras muy alto, claro que tienes que crear tus propios personajes, pero estoy segura de que si stephany meyer pudiera leer tu historia le encantaria
ResponderEliminarbye bye
Bueno muchas graciaaas de verdad... despues pasame tu historia por email soi.stefaniie@hotmail.com me gustaría leerla :)
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